Para quienes en este país
pasamos de los sesenta años y combatimos la dictadura franquista
hasta dar con nuestros huesos en la cárcel, la “conspiración
judeo-masónica” fue latiguillo mediático que flanqueó nuestra
infancia primero y nuestra juventud después.
Los
discursos del sanguinario general parecían perder empaque si no
estaban apuntalados por la reiteración paranoica de ese eslogan
obsesivo que achacaba los males del terruño a judíos y masones,
embarcados en muy siniestra y amenazadora conspiración permanente.
Solo más
tarde, cuando iniciamos la militancia clandestina en fábricas
universidades y barrios, comprobamos la falacia que el régimen
escondía tras semejantes diatribas.
Las
logias –prohibidas- no aparecían por ninguna parte, de modo que
para tachar a un “ilustrado” de masón, se precisaba de forzadas
piruetas etílicas. .
En
cuanto a los judíos (los que lo eran por linaje familiar) militaban
con nosotros en tanto que antifranquistas con múltiples apellidos:
anarquistas, guevaristas, trotskistas, maoístas o comunistas a
secas…pero no estimaban necesario exhibir
su identidad judía, al tratarse además de gentes cuyo
internacionalismo rechazaba y combatía el colonialismo israelí y
simpatizaba con la causa de la Palestina ocupada.
Fue
sencillo pues concluir, que la dictadura
usaba aquella retórica de “la conspiración” como herencia
anacrónica del más rancio conservadurismo nacional católico al
tiempo que con ella, evitaba nombrar a sus verdaderos enemigos:”los
rojos”, calificativo que hermanaba a todas las familias de la
subversión.
Más
tarde, ya en la cárcel en calidad de presos políticos (esos a los
que el régimen ocultaba bajo el eufemismo de “terroristas” o
presos “por desorden público”), volvimos a encontrar a “rojos”,
en ciertos casos de origen judío y, con menos frecuencia, a
“demócratas ilustrados”…pero no encontramos a gente presa por
ser masón ni tampoco por ser judío.
El régimen,
borracho de retórica, no acertó a emborracharnos con su vinagre.
(Militante
de “La Comuna”, Asociación de Presos del Franquismo.)

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