Replica
al
intelectual
perdido
en
Occidente.
Cristina
Ruíz-Cortina
Adolfo
García
Ortega
puede
que
sea
un
gran
escritor,
pero
hay
que
dejar
por
imposible
una
de
las
primeras
frases
con
las
que
abre
su
artículo:
su
afirmación
de
que
lo
que
sufre
Israel
en
la
actualidad
no
es
más
que
“un
acoso
ideológico
de
arcano
aroma
tercermundista”
es
incomprensible
desde
el
punto
de
vista
literario
o
lingüístico.
Dejamos
la
vana
fraseología
del
escritor,
no
sin
sentir
un
odioso
tufillo
a
genuino
habitante
satisfecho
del
primer
mundo
haciendo
una
comparación
similar
a
las
que
se
hacían
hace
cuarenta
años
con
los
moros,
los
negros
etc.,
y
que
hoy
no
son
aceptables
por
su
crueldad
y
racismo.
Suponemos
que
ese
“arcano
aroma
tercermundista”
que
parece
que
destilamos
activistas,
intelectuales,
escritores,
periodistas
e
incluso
diplomáticos
cuando
denunciamos
la
ocupación
de
Palestina
y
los
crímenes
de
Israel,
a
su
entender,
no
es
más
que
un
“antisemitismo
orgánico”,
algo
que
pertenece
a
nuestro
organismo,
como
nuestros
cinco
sentidos.
Y
si
hay
algo
que,
indudablemente,
tenemos
en
nuestro
ADN
es
el
sentido
de
la
justicia.
Y
eso
es
lo
que
nos
mueve.
Queda
claro
que
para
este
autor
no
hay
nada
como
sustituir
una
buena
argumentación
con
adjetivos
con
fuerte
carga
negativa
como
pueril,
astuto,
siniestro,
mentira,
mentiroso,
intoxicación,
maniqueísmo,
dureza
y
mezquindad,
oscurecimiento,
intransigencia,
teatralidad,
alineándose
así
con
las
declaraciones
de
la
línea
dura
de
la
diplomacia
del
gobierno
ultraderechista
de
Benjamin
Netanyahu,
y
con
los
manuales
que
se
encuentran
en
Internet
sobre
“cómo
defender
a
Israel
en
los
medios
de
comunicación”,
y
obviando
la
historia
real
de
Palestina,
las
decenas
de
Resoluciones
del
Consejo
de
Seguridad
y
las
centenares
de
otros
órganos
internacionales
que
condenan
hechos
tales
como
las
ejecuciones
extrajudiciales,
la
tortura
sistemática
a
los
presos,
la
ocupación
de
los
Territorios
Palestinos,
la
militarización
de
toda
la
zona,
las
incursiones
militares,
el
asedio
a
las
comunidades
palestinas
(no
sólo
a
Gaza),
la
proliferación
de
todo
tipo
de
asentamientos
en
Cisjordania
y
en
definitiva
prácticas
más
duras
que
las
que
se
dieron
en
el
apartheid
sudafricano.
Su
desconocimiento
del
mundo
en
el
que
vive
y
la
realidad
de
Oriente
Próximo
es
enorme
y
por
ello,
junto
con
la
sarta
de
descalificativos
generales,
se
permite
decir
sin
rubor
que
Hamas
es
la
madre
de
todos
los
problemas,
cuando
debería
saber
que
el
llamado
“conflicto
Palestino”
comenzó
en
1948
y
no
es
hasta
1987
que
se
crea
Hamas
gracias
a
las
cuantiosas
subvenciones
del
estado
de
Israel
que
pretendía,
con
ello,
recortar
la
hegemonía
política
y
social
de
la
OLP
y
Fatah.
En
su
lugar
minusvalora
la
importancia
absoluta
de
la
proliferación
de
los
asentamientos,
que
impiden
la
posibilidad
de
una
negociación
seria
porque
sobre
el
terreno
la
expropiación
continúa
hoy
“casa
a
casa”,
“parcela
a
parcela”,
haciendo
inviable
cualquier
posibilidad
de
un
Estado
Palestino.
Habla
sin
pudor
y
sin
respeto
de
la
“lastimera
mentira
Palestina”
y
piensa
que
el
“sionismo”
original
(del
que,
sorpresivamente,
pone
en
duda
su
existencia)
era
una
suerte
de
socialismo
renovado,
cuando
en
los
Kibbutz
sigue
existiendo
una
política
de
discriminación
hacia
los
árabes
y
muchos
de
ellos
están
fundados
sobre
tierras
robadas
a
los
palestinos
y
no
necesariamente
en
el
48.
El
articulista
parte,
para
su
análisis,
de
tres
premisas
falsas:
la
primera
es
la
“demonización
de
Israel
confundiendo
al
Estado
con
su
Gobierno,
y
al
Gobierno
con
su
pueblo”.
Desde
el
ámbito
palestino
y
desde
el
internacional
se
lanzó
en
2005
una
campaña
global
de
Boicot,
Desinversiones
y
Sanciones
(BDS)
ante
la
incapacidad
del
propio
pueblo
israelí
de
elegir
un
futuro
que
no
se
asiente
sobre
la
destrucción
del
otro
y
por
su
pasividad
ante
las
políticas
de
apartheid
que
ejerce
tanto
en
los
Territorios
Palestinos
Ocupados
como
sobre
las
propias
comunidades
árabes
de
Israel.
No
hay
más
que
ver
el
desfile
de
los
líderes
ultra
nacionalistas
y
ultra
ortodoxos
que
lo
dirigen.
A
fin
de
cuentas,
los
propios
ciudadanos
israelíes
de
a
pie
son
los
que
forman
el
grueso
del
ejército
que
lleva
a
cabo
la
ocupación
y
los
reiterados
ataques
bélicos,
y
son
ciudadanos
de
a
pie
los
que
habitan
los
innumerables
asentamientos
ilegales
de
Cisjordania.
No
confundimos,
los
votantes
los
eligen;
los
de
a
pie,
nutren
el
ejército
de
ocupación.
En
segundo
lugar,
afirma
que
existe
una
“normalización
acrítica
y
maniquea
del
victimismo
palestino”,
basándose,
sin
duda,
en
un
hastío
de
lector
de
titulares
de
prensa
más
que
en
el
conocimiento
real
de
la
realidad
sobre
el
terreno.
Esa
normalización,
además,
debe
saber,
se
da
en
todos
los
ámbitos
internacionales,
pero
el
victimismo
del
que
habla
elude
la
grandeza,
la
capacidad
de
resistencia
y
el
orgullo
con
el
que
los
Palestinos
defienden
sus
derechos.
Puede
ser
que
lloren;
pero
su
llanto,
por
lo
menos,
merece
respeto.
La
tercera
premisa
de
la
que
parte,
“la
benevolencia
con
la
islamización”,
es
completamente
falsa.
Ni
en
el
ámbito
internacional,
ni
en
los
medios
de
comunicación
habrá
encontrado
ninguna
benevolencia
con
Hamas,
que
ha
tenido
que
pagar
duro
la
mayoría
absoluta
que
le
otorgaron
las
elecciones
generales
del
2006.
La
incomprensión
y
la
dureza
del
análisis
hecho
por
la
Comunidad
Internacional
dió
respaldo
y
abonó
el
terreno
para
el
enfrentamiento
entre
Hamas
y
Fatah,
luego
ridiculizó
su
lucha
interna
y
posteriormente
protestó
cuando,
recientemente,
se
llegó
a
un
acuerdo
de
unidad.
Respecto
a
la
izquierda
pueril
de
la
que
habla,
se
equivoca
si
piensa
que
nos
da
lo
mismo
el
programa
político
de
Hamas.
En
esos
errores
maniqueos
caen
los
gobiernos,
como
el
de
Estados
Unidos
en
su
apoyo
al
régimen
de
los
talibanes.
Es
algo
tan
estúpido
como
pensar
que
“los
enemigos
de
mis
enemigos
son
mis
amigos”.
La
izquierda
de
la
que
usted
habla
tiene
más
conciencia
emancipadora
que
aquella
que
se
dedica
a
arropar
a
Israel
de
forma
incondicional,
porque
defiende
derechos
que
son
inalienables
entre
otras
cosas
porque
así
los
ha
consagrado
la
Legalidad
Internacional.
Por
otra
parte,
de
su
artículo
están
ausentes
palabras
como
paz,
convivencia,
generosidad,
cooperación,
ayuda,
compromiso,
en
fin
palabras
que
construyan
un
mensaje
de
justicia
y
aliento.
Una
pena
que
no
se
haya
servido
de
ellas.
Es
penoso
leer
a
intelectuales
supuestamente
de
izquierdas
defendiendo
un
estado
confesional,
cuya
religión
da
entidad
al
propio
Estado
y
a
la
ocupación
territorial
de
Palestina,
y
que
en
palabras
del
activista
antisionista
israelí
Michel
Warschawski
“se
sirve
de
la
Biblia
como
texto
fundamental
y
como
legitimación
del
estado
y
de
la
ocupación
territorial
del
otro”.
Es
lamentable
que
afirme
“que
el
Muro
no
es
un
ultraje”
porque
lo
es,
por
que
todos
los
muros
lo
son,
no
sólo
para
la
humanidad,
sino
para
la
civilización
y
los
valores
que
dice
representar.
Da
pena,
porque
su
necedad
no
será
la
que
salve
a
los
palestinos
ni
a
nadie.
El
muro
lo
tirarán
los
y
las
palestinas
en
primer
lugar;
y
encontrarán
la
convergencia
de
las
contundentes
razones
expuestas
por
intelectuales,
periodistas
y
activistas
de
la
talla
de
Gideon
Levi,
Ilan
Pappe,
Michel
Warschawski,
Amira
Hass,
Alain
Gresh
o
Noam
Chomski.
Y
junto
a
esas
personas
estaremos
otras
que
representamos
a
la
sociedad
civil
del
mundo
entero.
Ciudadanos
y
ciudadanas
libres
que
creemos
en
los
derechos
humanos
y
en
la
legalidad
internacional.
Una
última cosa Señor García Ortega: no le pida a las víctimas que
sean buenas. No sea tan cruel y les pida que no lloren. Al menos no
se lo pida hasta que no conozca la realidad sobre el terreno y la
sienta sobre su propia piel. Vaya a Gaza y a Cisjordania, visite a
las gentes de los campos de refugiados y entérese del proceso de
judaización de Jerusalén. Entérese antes de insultar.
Cristina
Ruíz-Cortina,
pertenece
a
la
Red
Solidaria
contra
la
Ocupación
de
Palestina,
RESCOP.
La
Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina, RESCOP está
formada por las siguientes organizaciones:
Asociación Al Quds, (Málaga), Asociación Hispano Palestina Jerusalén (Madrid), Asociación Paz Ahora, Asociación Paz con Dignidad, Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía, Asociación ProPalestina del Campo de Gibraltar-PROPA, BDS-Galiza, Boicot Preventiu (Barcelona), Castelló per Palestina, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe-CSCA (Asturies, Madrid), Comunidad Palestina de Canarias, Comunidad Palestina de Cataluña, Coordinadora de Apoyo a Palestina (Rioja), Ecologistas en Acción (Madrid, Valladolid), Acsur Las Segovias, Fundación IEPALA, Comité de Solidaridad-Interpueblos (Cantabria), ISM (Cataluña/ Valencia), Izquierda Anticapitalista, Komite Internazionalistak, Fundación MUNDUBAT, MEWANDO, Palestinarekin Elkartasuna (Euskadi), Mujeres en Zona de Conflicto-M.Z.C., Mujeres por la Paz y Acción Solidaria con Palestina (Canarias), Plataforma Palestina Ibiza, Plataforma Solidaridad con Palestina (Sevilla), Red de Jóvenes Palestinos, Red Internacional Judía Antisionista-IJAN, Sodepau, Sodepaz, Sodepaz Balamil-Valladolid, Taula per Palestina (Illes Balears), Xarxa d’enllaç amb Palestina (Barcelona), Xarxa Solidaridad Palestina (Valencia).
Asociación Al Quds, (Málaga), Asociación Hispano Palestina Jerusalén (Madrid), Asociación Paz Ahora, Asociación Paz con Dignidad, Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía, Asociación ProPalestina del Campo de Gibraltar-PROPA, BDS-Galiza, Boicot Preventiu (Barcelona), Castelló per Palestina, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe-CSCA (Asturies, Madrid), Comunidad Palestina de Canarias, Comunidad Palestina de Cataluña, Coordinadora de Apoyo a Palestina (Rioja), Ecologistas en Acción (Madrid, Valladolid), Acsur Las Segovias, Fundación IEPALA, Comité de Solidaridad-Interpueblos (Cantabria), ISM (Cataluña/ Valencia), Izquierda Anticapitalista, Komite Internazionalistak, Fundación MUNDUBAT, MEWANDO, Palestinarekin Elkartasuna (Euskadi), Mujeres en Zona de Conflicto-M.Z.C., Mujeres por la Paz y Acción Solidaria con Palestina (Canarias), Plataforma Palestina Ibiza, Plataforma Solidaridad con Palestina (Sevilla), Red de Jóvenes Palestinos, Red Internacional Judía Antisionista-IJAN, Sodepau, Sodepaz, Sodepaz Balamil-Valladolid, Taula per Palestina (Illes Balears), Xarxa d’enllaç amb Palestina (Barcelona), Xarxa Solidaridad Palestina (Valencia).
Réplica
al intelectual perdido en Occidente
cuestiona las opiniones expuestas por el escritor Adolfo García
Ortega en el artículo titulado Verdades
y mentiras sobre Israel
publicado por el diario El País, 17/10/2011.
Consultar
en:
http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/17/actualidad/1318880971_871656.html

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada